INDICE


  1. LA CASA DEL ESPEJO
  2. EL JARDIN DE LAS FLORES VIVAS
  3. INSECTOS DEL ESPEJO
  4. TWEEDLEDUM Y TWEEDLEDEE
  5. AGUA Y LANA
  6. HUMPTY DUMPTY
  7. EL LEON Y EL UNICORNIO
  8. "ES DE MI PROPIA INVENCION"
  9. ALICIA REINA
  10. SACUDIENDO
  11. DESPERTANDO
  12. ¿QUIEN LO SOÑO?

     Niño de pura y despejada frente
     en cuyos ojos brilla el asombro de un sueño:
     aunque el tiempo pase raudo y quiera
     que media vida me separe de la tuya
     tu tierna sonrisa acogerá con gozo
     el regalo, lleno de amor, de un cuento.

     No he visto tu cara radiante de luz
     ni he oido la caricia de tu risa de plata;
     la memoria de tu joven vida no guardará
     luego de mí recuerdo alguno...
     ¡Básteme ahora que quieras escuchar
     el cuento que te voy a contar!

     Una historia que comenzó en días ya pasados
     en el bochorno de una tarde de verano...
     Una simple canción servía para impulsar
     el ritmo de nuestro remar...
     sus ecos perviven aún en la memoria; los años
     envidiosos no lograrán hacérmelos olvidar.
     ¡Ven pronto y escucha, pues! Antes de que esa voz
     venga a anunciar la terrible nueva
     ¡Y ordene acostarse a la melancólica joven
     en ese lecho que tan poco desea!...
     Amada: no somos más que niños grandes
     que se agitan en vano cuando llega la hora de dormir

     Afuera, triunfan los hielos y azotan las nieves,
     brama la locura desatada del vendaval...
     Dentro, nos acoge el rescoldo del hogar
     y el nido feliz de la niñez.
     Quedarás prendado por las mágicas palabras:
     dejará de atemorizatte el furor de la tormenta.

     Y aunque la sombra de un suspiro
     quizá lata a lo largo de esta historia,
     añorando esos «alegres días de un estío de antaño»
     y el recuerdo desvanecido de un verano ya pasado...
     no ajará con su infeliz aliento
     la gracia encantada de nuestro cuento.


     Bajo un soleado cielo, una barca
     se desliza calladamente
     en el sueño de una tarde de verano...

     Tres niñas se acurrucan muy cerca,
     los ojos brillantes, el oído atento
     quisieran oír un sencillo cuento...

     Mucho ha ya de aquel soleado cielo,
     se apagan sus ecos y su recuerdo...
     El gélido otoño ha muerto aquel julio estival.

     Mas su espíritu..., aún inquieta mi ánimo:
     Alicia deambulando bajo cielos
     que nunca ojos mortales vieron.

     Aún querrán niños un cuento,
     los ojos brillantes, el oído atento
     acurrucándose amorosos a mi lado.

     Penetran en un país de maravillas.
     Soñando mientras pasan los días,
     soñando mientras mueren los estíos.

     Siempre deslizándose con la corriente...,
     siempre flotando en ese rayo dorado...,
     la vida, acaso, ¿no es más que un sueño?

* Carroll gustaba de hacer poemas acrósticos que contenian los nombres de sus amistades infantiles; este poema (que se encuentra al final del cuento) está dedicado a Alice Pleasence Liddell (¿a quién más sino?), cuyo nombre completo se forma tomando la primera letra de cada verso de este poema-dedicatoria en su versión en inglés.



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