Guarnida con traje varonil, empuña azada
En varonil tarea; mas también, sobre amigas
Rodillas, se acomoda y con urgencia reclama,
Tirana, que elle cuente su historia preferida.
Rudas almas sumidas en furiosas contiendas,
Una vida tan pura, tan simple, es ilegible.
¡Decidme, si gustáis: tales horas son hueras,
En balde, malogradas, sin encanto posible!
¡Clama tú, dulce niña, salva a los corazones
Hundidos en el tedio que el docto don no engaña!
¡Ah, qué feliz será quien los más tiernos goces
Tenga en su corazón y clamor de la infancia!
¡Afuera, pensamientos, no turbéis más mi alma!
¡Un trabajo reclama mis días y mis noches,
Aunque el recuerdo aún fluya de esplendorosas playas
Y con su sol frecuente mis ojos soñadores!
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