Fábulas: El tesoro oculto |
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![]() El tesoro oculto En el aire se sentía la densa fraganncia de las uvas, y las hileras de racimos colgaban pesadamente bajo las atestadas ramas. Era un viñedo espléndido y muy bien cuidado. Las uvas, redondas y purpúreas, reventaban de tan maduras. -¿Cómo hacéis para obtener uvas tan espléndidas? -preguntó el granjero del valle próximo, a los tres hermanos que las cuidaban. El mayor descansó un instante sobre su azadón y respondió: -Cuando nuestro padre yacía en su lecho de muerte, nos llamó a su lado y nos dijo que el viftedo nos pertenecía a los tres. Y nos encargó que trabajásemos sin descanso, para encontrar un valioso tesoro enterrado en el suelo, alreededor de las vides. -Durante algún tiempo, trabajamos día y noche con las azadas, hasta revollver toda la superficie de la granja -intervino el segundo hermano. -Y no tardamos en notar que nuestras vides, que al principio habían sino bajas y enfermizas, se volvían cada día más fuertes y su fruto más dulce. -¡Ya lo veo! -exclamó el granjero-. El delicioso fruto que obtenéis ahora es el tesoro oculto. Realmente, la laboriosidad misma es un tesoro. Y se inclinó sobre la verja, para arranncar uno de los tentadores racimos que se ofrecían generosos. ![]() Regresar |