Principal  Home  > Regresar
  Fábulas: El tesoro oculto Sugerir un Sitio Novedades Escríbanos Información


  



Google
 
Web www.guiascostarica.com
Anterior Menú Siguiente
El tesoro oculto
El tesoro oculto

En el aire se sentía la densa fraganncia de las uvas, y las hileras de racimos colgaban pesadamente bajo las atestadas ramas. Era un viñedo espléndido y muy bien cuidado. Las uvas, redondas y purpúreas, reventaban de tan maduras.

-¿Cómo hacéis para obtener uvas tan espléndidas? -preguntó el granjero del valle próximo, a los tres hermanos que las cuidaban.

El mayor descansó un instante sobre su azadón y respondió:

-Cuando nuestro padre yacía en su lecho de muerte, nos llamó a su lado y nos dijo que el viftedo nos pertenecía a los tres. Y nos encargó que trabajásemos sin descanso, para encontrar un valioso tesoro enterrado en el suelo, alreededor de las vides.

-Durante algún tiempo, trabajamos día y noche con las azadas, hasta revollver toda la superficie de la granja -intervino el segundo hermano.

-Y no tardamos en notar que nuestras vides, que al principio habían sino bajas y enfermizas, se volvían cada día más fuertes y su fruto más dulce.

-¡Ya lo veo! -exclamó el granjero-.

El delicioso fruto que obtenéis ahora es el tesoro oculto. Realmente, la laboriosidad misma es un tesoro.

Y se inclinó sobre la verja, para arranncar uno de los tentadores racimos que se ofrecían generosos.


Regresar
Regresar